De acuerdo a la sabiduría de la Kabbalah, virgo (Elul) el último mes del año kabalístico es una ventana espiritual para revisar, limpiar y preparar. Esta Energía nos trae claridad para ver lo que necesitamos sanar y lo que está listo para florecer. Este periodo no se trata de perfección, se trata de purificación y de volver hacia adentro.
Este mes nos invita a detenernos, mirar hacia atrás y abrazar con valentía lo que fuimos. Es el momento de hacer las paces con nuestras palabras, reconocer lo que dolió, y sanar lo que aún pesa. No se trata de juzgar, sino de comprender. De soltar lo que ya no sirve, pedir perdón si es necesario, y abrir espacio para nuevos comienzos.
Cada acto de honestidad contigo misma es una semilla de luz. Y cada paso hacia la verdad, una puerta que se abre al futuro que mereces.
Cada Kandela de esta colección ha sido creada como un canal de energía, inspirada en los 72 Nombres de Dios, para ayudarte en este periodo de transformación.
Más allá de cualquier religión o dogma, estas combinaciones son frecuencias energéticas que resuenan con aspectos del alma humana: la capacidad de soltar el miedo, abrir el corazón, liberar bloqueos y recordar quiénes somos en esencia. Cada una representa una energía específica que puede ayudarte a transformar aspectos de tu vida: desde liberar miedos, atraer sanación, hasta conectar con tu propósito más elevado.
Esta colección de Kandelas te facilitará el camino para el trabajo espiritual de este mes, un tiempo de sanación, limpieza interior, reflexión profunda y preparación para el renacer.
En la sabiduría de la Kabbalah, encender una vela es un acto espiritual de conexión. La llama representa la luz del alma y la presencia divina. Al encenderla con intención, se abre un canal para atraer energía elevada, transmutar oscuridad en luz y activar procesos de sanación y transformación interior. Es una forma de elevar la consciencia.
Encender una vela en este tiempo es un acto de intención. Es permitir que la luz revele lo que está listo para ser sanado. Es invocar una energía que nos acompaña en el proceso de volver a nuestra esencia y renacimiento. Cada llama encendida con consciencia se convierte en un ritual silencioso de transformación.
Que esta luz te transforme. Que al encenderla, se encienda también tu intención, tu fuerza y tu camino.